Con la crianza positiva conseguimos niños emocionalmente fuertes.

La crianza positiva es aquel método que trata el desarrollo de las niñas y niños como personas de pleno derecho, sin establecer barreras autoritarias o coercitivas.

Esta forma de educación contempla el escenario futuro en el que los pequeños deberán ser autónomos y suficientes para caminar sólos por el mundo, para lo que necesitarán desarrollar las habilidades sociales necesarias.

Todas las madres y padres que nuestros hijos lleguen a su máximo potencial intelectual y creativo.

Para alcanzar los mismos, una buena trayectoria académica les dará mayores posibilidades para lograrlo, al igual que, muy probablemente, facilite su progreso en la vida.

Sin embargo, esta trayectoria académica por sí sola no es suficiente, y no dar la importancia a desarrollar su lado emocional puede provocar que los niños se encuentren, según van creciendo, con barreras que les impidan progresar y ser felices.

¿Qué son las barreras emocionales?

Por norma general, los niños pueden comunicarse y pasar buenos momentos de juegos.

Con el paso del tiempo, esta actitud social y de comunicación puede llegar a cambiar y retraerse.

Barreras-emocionales

Para evitar esta situación de retracción y pérdida de socialización, es importante que vayamos enseñando las normas sociales habituales a los niños desde pequeños, ya que si no, podrían volverse introvertidos o incluso llegar a tener problemas emocionales.

Con estas habilidades sociales aprendidas, los niños serán capaces de comunicarse de forma fluida con los demás niños y mayores.

En este sentido, los niños deben aprender a comunicarse y expresarse sus sentimientos.

Los niños con estas habilidades sociales aprendidas, van a verse capaces de responder, sentirse fuertes emocionalmente y capaces para resolver sus propios problemas.

¿Cuáles son las características principales de la crianza positiva?

  • El conocimiento del niño: Conocer sus inquietudes, sus miedos, sus intereses, su temperamento, etc.
  • El reconocimiento: Se trata de reconocer las capacidades y habilidades de los niños.
  • La empatía: Es la capacidad para ponerse en el lugar de la otra persona, comprender su situación o estado de animo y entender sus reacciones.
  • Ponerse a su altura física: Adoptar la misma altura que el niño, le dará más confianza, más aún, si tiene algún problema en el que necesita el acercamiento.
  • La comunicación efectiva: Se trata del dialogo y expresión de sentimientos que logran una relación abierta de confianza.
  • La interacción igualitaria: Se trata del equilibrio del poder y la jerarquía en las relaciones entre padres e hijos.
  • La negociación: Es la capacidad de resolver conflictos, llegando a acuerdos, para que todas las partes queden satisfechas.
  • El respeto: Mostrar tolerancia y tratarlo con dignidad.
  • El amor: Mostrar cariño y demostrar que le queremos de forma incondicional dará seguridad al niño.

Pautas para educar niños emocionalmente fuertes

Los niños, para que puedan desenvolverse con normalidad en el futuro, necesitan ir habituándose a las diferentes actividades diarias , así como desarrollar las habilidades sociales necesarias para lograr relacionarse de forma positiva en sus relaciones, tanto personales como profesionales.

De la misma manera, es importante que desarrollen sus capacidades emocionales, lo que facilitará la toma de decisiones de forma segura, así como hacer frente a los posibles problemas con los que se encontrarán.

Para ello es fundamental que los padres dejen a los niños que  vayan tomando ciertas decisiones y se vayan responsabilizando de sus tareas y acciones.

Nuestro trabajo como padres es ayudar a nuestros hijos a tener experiencias y afrontarlas, con sus causas y consecuencias, para lo que son necesarias las competencias y la fortaleza emocional, que les aportará confianza y seguridad en sí mismos.

¿Consejos para una crianza positiva?

Te explicamos a continuación algunos tips o pinceladas que puedes considerar a la hora de aplicar el método de la crianza positiva o crianza respetuosa:

Crianza positiva para niños de 0 a 1 año.

  • Mostrarse cariñoso y y cogerlo en brazos. La proximidad hace que se sienta querido y seguro.
  • Ponerle música facilitará su desarrollo cerebral.
  • Jugar con él cuando esté despierto y tranquilo.
  • Dejarlo descansar.
  • Cogerlo en brazos para que sienta tu calor. Esa proximidad hará que se sienta querido y seguro.
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Para niños de 2 a 3 años.

  • Pasear ayuda a descubrir el ambiente que le rodea.
  • Jugar con él para que vaya tomando consciencia de si mismo y de su entorno.
  • Leer juntos.
  • Desarrollar su motricidad y la conexión con el lenguaje para su desarrollo y socialización. Puedes enseñarle canciones que hagan que mueva las manos, los pies o ciertas posturas.
  • Reforzar su conducta cuando ésta es la adecuada.

Para niños de 3 a 5 años.

  • Fomentar la socialización con otros niños.
  • Fomentar el lenguaje para que vaya ampliando su conocimiento semántico.
  • Leer juntos para fomentar su interés por la lectura.
  • Implicarle en tareas sencillas para que se sienta una parte importante y fundamental en la familia, a la vez que ayudará a un sentimiento de responsabilidad.
  • Establecer rutinas básicas y marcar ciertos límites.
  • Explicar y mostrar la conducta que se espera adecuada.
  • Proporcionar ayuda y apoyo a la hora de resolver sus problemas cuando se sienta frustrado.

Crianza positiva para niños de 6 a 8 años.

  • Poner reglas claras y respetarlas.
  • Enseñarle las conductas que son aceptables y las que no lo son, así como las consecuencias de estas últimas.
  • Fomentar el desarrollo del sentido de la responsabilidad.
  • Enseñarle a ser respetuoso y paciente.
  • Hablar con él sobre las situaciones diarias de la escuela, amigos, etc.
  • Ayudar a establecer metas alcanzables.
  • Hacer actividades en familia que favorezcan la unión del núcleo familiar y la confianza del niño. Por ejemplo, juegos de mesa, hacer excursiones, salir a pasear, etc.
  • Mostrarse cariñoso y reconocer sus capacidades y habilidades.

Para niños de 9 a 11 años.

  • Participar en actividades del colegio y motivar su participación en actividades de grupo, para fomentar su conducta social.
  • Hacer cosas juntas en familia.
  • Mostrarse cariñoso.
  • Conocer su entorno fuera de casa: amigos, las familias de sus amigos, etc.
  • Explicarle la etapa de la pubertad, para que se sienta preparado y entienda tanto los cambios físicos como afectivos que va a tener.
  • Fomentar el sentido de responsabilidad, por ejemplo, asignándole tareas domésticas menores.
  • Poner reglas claras y que entienda los límites, definiendo lo bueno de lo malo.
  • Hacer uso de la disciplina para protegerle, no para castigarle.
  • Explicarle qué actividades son peligrosas o conllevan riesgos, para asegurar la seguridad del niño y prevenir problemas.
  • Resolver con claridad y naturalidad cualquier duda que el niño demande, incluso relacionados con temas delicados.
  • Dedicar tiempo para hablar de sus logros, sus amigos, etc.
  • Ayudarle a establecer sus propias metas, hablar de sus habilidades y destrezas que posee, y las que le gustaría fomentar.
  • Usar el refuerzo positivo y elogiarle cuando tenga logros o cuando se esfuerce por tenerlos.
  • Mostrarse orgulloso.
  • Fomentar la lectura, animándole a que lea todos los días un poco.

Para niños de 12 a 14 años.

  • Conocer su entorno fuera de casa: amigos y compañeros de clase.
  • Hablar con naturalidad de temas delicados: drogas, alcohol, relaciones sexuales, etc.
  • Mostrar con claridad metas y expectativas,
  • Proporcionar la autonomía suficiente para que actúe y haga frente a posibles conflictos.
  • Respetar sus opiniones.
  • Aceptar que tiene sus propias ideas y sentimientos. Poner en marcha la escucha activa.
  • Fomentar su independencia, sin dejar de ser una figura de apoyo.
  • Buscar la comunicación y cooperación por ambas partes. Mostrar interés por las actividades escolares y el entorno educativo.
  • Promover hábitos de vida saludable: comida sana, ejercicio, etc.
  • Hacer que tome conciencia de los peligros de Internet y las redes sociales. Inculcar la prudencia y sensatez.

Crianza positiva para niños de 15 a 17 años.

  • Mostrar interés en sus estudios, dudas y ambiciones.
  • Hablar de su preocupaciones y mantenerse atento a sus cambios de conducta.
  • Demostrarle afecto y pasar tiempo de calidad juntos en cosas.
  • Mostrarse respetuoso con sus opiniones e intereses.
  • Ayudarle a tomar decisiones, dejando que tome la iniciativa y respetando su autonomía.
  • Elogiar y reconocer sus esfuerzos y logros.
  • Respetar su necesidad de privacidad.
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